martes, 12 de enero de 2010

Ceuta

Ceuta es una ciudad autónoma de España, situada a orillas del Mar Mediterráneo, en el estrecho de Gibraltar. Ubicada en el continente africano, tiene frontera con Marruecos. Este país ha reivindicado su anexión como parte de su territorio por su cercanía geográfica, junto con Melilla y otros territorios españoles de menor entidad en el norte de África. El Gobierno de España nunca ha establecido negociaciones de ningún tipo, ya que es parte de alguno de los reinos ibéricos desde el siglo XV.
Ceuta es una de las ciudades más bellas del norte del continente africano. En la punta noroeste de Africa, Ceuta es una ciudad española con una extensión de 19 kilómetros cuadrados, que ha aumentado en interés y hermosura en los últimos tiempos.

Mataró (Barcelona)

Mataró es una localidad de Cataluña, España. Situada en el nordeste de España, en la costa de la provincia de Barcelona junto al mar Mediterráneo. Es la capital de la comarca catalana del Maresme y se encuentra a unos treinta kilómetros al norte de la ciudad de Barcelona. Mataró cuenta con 119.035 habitantes (INE 2007).
A pesar de ser la capital de la Costa del Maresme (uno de los puntales del turismo catalán), no cuenta con una excelente red hotelera. Pero cabe destacar un amplio puerto y diferentes visitas guiadas como por ejemplo la ruta del mar, la ruta modernista, la visita guiada al conjunto barroco de los dolores y la visita a la villa romana de torre Llauder.

La fiesta local de Mataró es “La fiesta de Les Santes”, estas santas son Juliana y Semproniana, dos mártires del cristianismo, hijas de Mataró las cuales fueron nombradas por el papa Pius IX, el año 1852, como patronas de Mataró. El día más importante de las fiestas es el 27 de julio, cuando con el sonido de la música popular catalana es despertada la ciudad para anunciarles la llegada de la fiesta. Primero se celebra una misa en honor a las Santas en la basílica de Santa María. Una vez llegada a su fin los gigantes desfilan y bailan aclamados por los ciudadanos. Los gigantes de Mataró: “Robafaves” el más popular i querido, “la geganta” su esposa, la hija “Toneta” y el yerno “Maneló”. A más cuentan con la ayuda de los “Capgrossos” que acaban de engrescar a los presentes. Otro símbolo muy importante durante las fiestas es la “Momerota” y su compañera más pequeña “la Momeroteta” , estos animales tienes cabeza de buey, y el cuerpo de caballo. Las “Momerotes” llevan en sus cuernos petardos con los que asustan y persiguen a todas las personas presentes por allí donde pasan. Siempre van acompañadas de las “diableses” que bailan sin parar al son de la música armadas con petardos que ruedan en su parte superior y desprenden chispas de fuego que junto a “l’aguila”, que representa la autoridad institucional de la ciudad, protagonizan el “Correfoc”, donde todos con sus petardos hacen que pequeños y grandes disfruten de las fiestas. A parte durante los días de fiesta mayor se organizan numerosos actos tanto para los más pequeños como para los más mayores, que hacen de “les Santes” una fiesta conocida y muy esperada por todos los ciudadanos de Mataró.

Melilla

La Ciudad Autónoma de Melilla (en idioma bereber: Mritch o Mric) es un enclave español, situado en la región del Rif, en el norte de África, a orillas del mar Mediterráneo, frente a la costa meridional de la península Ibérica, límitrofe con Marruecos y a proximidad de Argelia.

La ciudad y su territorio dependiente se extienden sobre 12,3 km2 de superficie en la parte oriental del cabo Tres Forcas albergando una población de cerca de 67.000 habitantes[1] y presenta diversas particularidades fruto de su posición geográfica e historia, tanto en la composición de su población, sus actividades económicas, como su cultura, donde destaca la influencia de las minorías de confesión musulmana, judía e hindú, o el uso del bereber, así como de su patrimonio arquitectónico que es considerado junto con el de Barcelona, uno de los exponentes del estilo modernista español de principios del siglo XX.

La ciudad de Melilla remonta su historia al establecimiento en el siglo III adC de comerciantes cartaginenses que aprovecharon su situación cercana al Estrecho de Gibraltar y las rutas comerciales del Mediterraneo occidental para prosperar, alcanzando su esplendor hacia el siglo II adC. Con la decadencia púnica, el territorio permaneció abandonado hasta que a partir del siglo VII fue recuperado con población de origen bereber, integrándose en el califato de Córdoba y manteniendo estrechas relaciones con Al-Andalus. La expansión de portugueses y castellanos en el norte del reino de Fez durante el siglo XV culminó con la entrada de Pedro Estopiñán en la ciudad en 1497, que pasó a depender del ducado de Medina-Sidonia y a partir de 1556, de la corona española. En 1860 el Tratado de Wad-Ras estableció los límites fronterizos de la ciudad con el sultanato de Marruecos, siendo desde entonces hasta el primer tercio del siglo XX, escenario de intermitentes enfrentamientos que desembocaron en el conflicto de la Guerra de Marruecos. Las sucesivas batallas de Barranco del Lobo en 1909 y de Annual en 1921, causaron un gran impacto en la opinión pública española y forzó la alianza militar entre España y Francia que permitió la constitución del Protectorado español de Marruecos. Fue en Melilla donde se produjeron los primeros acontecimientos del pronunciamiento militar de 1936 que desencadenaron la posterior Guerra Civil Española. En el contexto de los procesos de descolonización emprendidos tras la Segunda Guerra Mundial, los acuerdos de constitución de Marruecos como estado independiente en 1956 no contemplaron alteración alguna de la soberanía española de la ciudad que sin embargo, es reclamada por parte de sectores del nacionalismo marroquí.

En 1995 la ciudad accedió administrativamente al estatuto de ciudad autónoma siendo a principios del siglo XXI uno de los motores económicos de la región rifeña, basado en su condición de puerto franco y los intercambios comerciales, a la par que centro de atención de los flujos migratorios de población africana hacia los territorios de la Unión Europea.

Fiestas de Zamora

Declarada de interés turístico internacional en los años ochenta, la Semana Santa de Zamora es el más relevante acontecimiento religioso, cultural y social de la ciudad. Durante los días centrales de la pasión la ciudad quintuplica su población y se convierte en un hervidero de emoción, austeridad y fervor.
Diecisiete son las cofradías que desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección procesionan por las calles de Zamora .
Momentos obligados son el Juramento del Silencio en el que la alcaldesa ofrece el silencio a la ciudad presidida por el Santísimo Cristo de las Injurias ante los ojos de todos los cofrades. La austeridad de la procesión de las “Capas pardas”, el canto del Miserere en la procesión del Yacente y el desfile procesional de la Cofradía de Jesús Nazareno Vulgo Congregación, entre otros muchos.
En Zamora este acontecimiento se siente y se prepara a lo largo de todo el año, es un rito, un volver a empezar, las medallas, las túnicas, las velas, todo tiene una importancia y requiere de una preparación.
Este evento excepcional constituye la mayor y más profunda expresión de las tradiciones y el sentimiento del pueblo zamorano, convirtiéndose en el mejor medio de promoción exterior de la ciudad, logrando así atraer cada año a miles de turistas tanto nacionales como internacionales.

Junto a los desfiles procesionales, la Semana Santa Zamorana cuenta una gastronomía típica de calidad . Así, se hace imprescindible , degustar una buena sopa de ajo la madrugada del viernes santo, el famoso dos y pingada del domingo de resurrección o unas buenas aceitadas zamoranas.

Vive la Semana Santa de Zamora del 3 al 13 de abril.

Cofradías:

Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo del Espíritu Santo
Hermandad Penitencial de Nuestro señor Jesús, Luz y vida
Real Cofradía de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén
Hermandad de Jesús en su Tercera Caída
Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo de la Buena Muerte
Cofradía de Jesús del Vía Crucis
Hermandad Penitencial de las Siete Palabras
Hermandad del Santísimo Cristo de las Injurias
Hermandad de Penitencia. Santísimo Cristo del Amparo.
Sección Damas de la Virgen de la Esperanza.
Cofradía de la Santa Vera Cruz
Penitente Hermandad de Jesús Yacente
Cofradía de Jesús nazareno (Vulgo Congregación)
Real Cofradía del Santo Entierro
Cofradía de Nuestra Madre de las Angustias
Sección de Damas de la Virgen de la Soledad
Cofradía de la Santísima Resurrección

Imágenes procesionales de interés:

Cristo del Espíritu Santo. Autor: Anónimo. s XIV
Cristo de la Buena Muerte. Autor: Juan Ruiz de Zumeta. 1585
Cristo de las Injurias. Autor: Anónimo. S. XVI
Ecce Homo. Autor: Gil de Ronza. 1522
Cristo Yacente. Francisco de Fermín. S. XVII
La Agonía. Autor: Juan Ruiz de Zumeta. 1604 – 1605
Redención. Autor: Mariano Benlliure Gil. 1931
Virgen de la Soledad. Autor: Ramón Álvarez. 1886
La Caída. Autor: Ramón Álvarez Moretón. 1866-1878
La Lanzada. Autor: Ramón Álvarez Moretón. 1868
El Descendido. Autor: Mariano Benlliure Gil. 1879

Imagineros:

- Gil de Ronza – S.XV
- Juan Ruiz de Zumeta – S.XVI
- Francisco de Fermín – S.XVII
- Ramón Álvarez Moretón – (1825-1889)
- Mariano Benlliure Gil (1862-1947)

martes, 23 de diciembre de 2008

El misterio de la montaña Tor

La historia de la Montaña de Tor está rodeada de misterio; es, cuanto menos, ajetreada y curiosa. En 1986 las 13 familias del pueblo de Tor deciden, en previsión de que el Estado no expropie la montaña, establecer una sociedad de condueños redactando unos estatutos por los que regirse. Así, consensuaron que ésta fuera propiedad de aquellos vecinos que mantuvieran el fuego encendido todo el año (es decir, vivieran de forma permanente en ella).

Antes de la guerra civil, los dueños de la montaña, si bien ésta está aislada la mayor parte del invierno y las condiciones de vida en dicha estación del año son muy duras allí, estaban considerados los más ricos de la zona. Tenían ganado, buenos pastos y madera, y eso entonces era ser rico. Además, y pese al aislamiento y la dureza de la vida, o tal vez precisamente por ello, las trece familias convivían en buena lid.

Con la guerra civil y más tarde, en la posguerra, con el hambre y con la dictadura, una serie de circunstancias como el hecho de que allí arriba carecen incluso hoy en día de agua corriente, luz eléctrica o línea telefónica y se encuentran incomunicados la mayor parte del invierno, dio lugar a la marcha de la mayoría de los vecinos del pueblo, al menos durante los meses más fríos. Pero el desencadenante que precipitó este abandono fue la quema de cuatro de las casas a raíz de la persecución y ejecución, por parte de la Guardia Civil, de unos maquis que se habían refugiado en la montaña.

De este modo, puesto que los estatutos indicaban expresamente la condición de “tener el fuego encendido” todo el año para mantener la propiedad, se desataron los amaños, envidias, odios y rencillas en una batalla desenfrenada entre las tres casas más importantes de Tor, plagada de demandas y juicios, y salpicada a su vez con varios asesinatos, por hacerse con el control y la propiedad de la montaña.

Josep Montané, “Sansa”, y Francesc Sarroca, “Cerdá”, los más actuales patriarcas de dos de estas casas fuertes, unidos sólo por la causa pues también les separaban disputas antiguas, luchaban con la intención de venderla o alquilarla para hacer un complejo de ocio y pistas de esquí; el otro cacique, Jordi Riba, de la casa “Palanca”, sólo por hacer valer su derecho como único dueño y vender a sus anchas la madera del lugar, así como “manejar” el paso de contrabandistas (que ni eso le falta a esta historia) desde Andorra.

Entre situaciones delirantes más propias de la imaginación de algún escritor trágico que de la vida real, “Sansa” y “Cerdá” arriendan la montaña en 1976, a espaldas del resto de miembros de la sociedad de condueños, a Rubén Castañer, un agente inmobiliario aragonés-andorrano, que pasea por “sus dominios” con dos guardaespaldas. Dos años más tarde “Palanca”, asociado por las circunstancias con los otros condueños, la alquila a dos leñadores que le harán las veces de guardaespaldas a él. Así las cosas la tensión es palpable y se masca la tragedia.

Los primeros asesinados, en 1980, fueron los dos guardaespaldas del “Palanca” a manos de los dos “protectores” de Rubén Castañer cuando, según declaraciones del “Palanca”, intentaban matarle a él, que consiguió huir. En 1981 los abogados de “Sansa” y “Cerdá” interponen una demanda contra los otros vecinos por hacerse con la propiedad de la montaña.

En 1995, el juez de Tremp falla a favor de, “Sansa”, declarándole único dueño de Tor en base a que sólo él pudo demostrar que vivía todo el año en la montaña, y dejando fuera al otro litigante con el que formaba bando contra “Palanca”, “Cerdá”. Pero su reinado en Tor duraría tan sólo cinco meses antes de que lo asesinaran.

Finalmente tras muchos procesos y recursos, en 2002, la Audiencia de Lleida dicta sentencia afirmando que la montaña es propiedad de todos los herederos de los trece fundadores. Palanca y los herederos de Sansa presentan recurso que es rechazado por última vez en el año 2005 por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que ratifica la sentencia de 2002.

El periodista Carles Porta se metió de lleno en esta aventura de la que, como él mismo declara, ya nunca saldrá del todo, cuando en Tor se descubrió el asesinato de Josep Montané Baró, “Sansa”, y TV3, el canal de televisión para el que trabajaba, le envió a cubrir el reportaje para elaborar un programa de esa cadena llamado “30 minuts” –en referencia a su duración-. Tan magnífico trabajo de investigación hizo el equipo y tan estupendo reportaje dieron a luz que les concedieron el premio Pirineus de periodismo por el reportaje.

Tiempo después de su emisión, en 2003, Porta recibió una subvención de los premios literarios Vallverdú de Lleida para escribir un libro sobre el tema, que dio lugar al nacimiento de “Tor, La Montaña Maldita”. Un libro apasionante y lleno de misterios que nos presenta de cara las miserias humanas con ciertas dosis de humor y mucha sencillez

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viernes, 14 de noviembre de 2008

Sevilla

En la ciudad de Sevilla tienen lugar numerosos eventos de distintos ámbitos, ya sean deportivos, artísticos o culturales. La Feria del Libro, festivales de música como pueden ser el Territorios Sevilla o la Bienal de Flamenco, así como distintos conciertos de todos los estilos, numerosos espectáculos flamencos de interés turístico; encuentros culturales como el Festival de las Naciones.

Existen dos fiestas emblemáticas en Sevilla y de prestigio internacional: la Semana Santa en la que 59 hermandades procesionan por sus calles y un tercio de la población participa en las cofradías como hermanos de luz, costaleros o miembros de una banda y la Feria de Abril; un encuentro de amigos y conocidos, oriundos y extranjeros donde lo que prima es la cordialidad y bienestar entre todos.

El clima de Sevilla es mediterráneo, con influencias oceánicas. La temperatura media anual es de 18,6 º C, lo que hace de esta ciudad una de las más calurosas de Europa. Aconsejamos evitar Sevilla en Julio y Agosto a menos que esté dispuesto a soportar temperaturas de 50º C. Los inviernos son suaves y enero es el mes más frío.

Al igual que en toda Andalucía, entre las especialidades gastronómicas se destacan las tapas: raciones de pequeño tamaño que permiten al comensal consumir distintos platos durante la comida, permitiéndole enriquecerla en diversidad.